FUMARIA (Fumaria officinalis)

Esta planta herbácea amarga ha sido, durante siglos, un importante remedio medicinal para numerosas dolencias. Actúa como tónico, diurético, laxante suave y antiintlamatorio.

La fumaria es particularmente beneficiosa para el higado y la vesícula biliar, y a veces se prescribe contra los cólicos y las jaquecas asociados a problemas digestivos. También puede resultar útil en el tratamiento de afecciones cutáneas tales como los eccemas y la dermatitis, y aplicada localmente, para aliviar la conjuntivitis. En exceso,tiene efectos secundarios.

FUMARIA•• Fumaria officinalis
Planta resistente anual,espontánea desde Europa hasta Irán, y naturalizada en Norteamérica y Australia.

Tallo delgado, débil, muy frágil, de hábito casi trepador o tendente a extenderse. Alcanza los 70 cm de altura.

Flores pequeñas,carnosas, de color rosado con los extremos morados; aparecen en racimos sueltos desde mediados de verano hasta finales de invierno. Hojas pinadas, divididas en folíolos lanceolados o lineares, de color gris plateado.

Vapores terrenales

La fumaria recibe otros nombres comunes no poco enigmáticos, como palomilla o sangre de Cristo, lo que probablemente se deba al aspecto carnoso de sus flores rosas. Los antiguos exorcistas creían que quemando fumaria se podía ahuyentar a los malos espíritus; según la leyenda, esta planta no se originaba a partir de las semillas, sino de misteriosos vapores que emanaban
directamente de la tierra.

El nombre fumaría provienede la palabra latina para designar el humo: fumus.

Lágrimas en los ojos

Cualesquiera que sean sus orígenes, la fumaria ocupa un lugar destacado en la medicina herbolaria desde los tiempos de los romanos, quienes la tomaban
para purificar la sangre y como tónico general. Plinio el Viejo formuló otra teoría respecto al nombre de esta planta: escribio que su jugo hace llorar los ojos y nubla la vista, algo semejante a lo que ocurre con la irritación producida por el humo.

En estado silvestre, la fumaria crece en prados o terrenos incultos y junto a viejos muros. El nombre proviene del latín fumus, que significa ‘humo’, quizás porque sus flores, de color rosado violáceo, semejan un campo en llamas. los remedios caseros más antiguos que se conocen.
Todavía se utiliza en diversos preparados; seca, en infusión, actúa como diurético y laxante suave.

En dosis altas provoca somnolencia.

En la medicina herbolaria europea tradicional, la fumaría se tomaba para tratar numerosas dolencias, entre ellas la hidropesía (retención de líquidos), el escorbuto, la ictericia, la gota y el reumatismo, así como, según Mrs. Grieves en su libro A Modern Herbal, para curar la ‘melancolía hipocondríaca’. Las hojas secas se ahumaban, igual que se hace con las de tabaco, para despejar
la cabeza, y de las flores se obtenía un tinte amarillo.

Hábitat natural

En estado silvestre, la fumaria crece en terrenos incultos o como maleza en los huertos. Aunque es originaria de Europa, se ha establecido en algunas regiones de Norteamérica y de Australia. Se trata de una planta de ramas
extendidas, con flores carnosas y rosadas que aparecen de verano
a finales de otoño.

Medicinal. Tónica, diurética, laxante y antiinflamatoria. Buena para el hígado y la vesícula biliar, así como para los cólicos y la jaqueca asociados a problemas digestivos. Se administra para tratar las afecciones cutáneas y la conjuntivitis.

Cosmético. Usada para disipar las pecas. ti Doméstico. En el pasado, las hojas secas se ahumaban igual que las de tabaco. De las flores se extrae un tinte amarillo para teñir lana.

PRECAUCIONES. En dosis altas puede provocar
somnolencia, diarrea y fallos respiratorios.

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